¿Dónde están los amantes de las bolitas de sésamo?
Si te encantan las bolitas de arroz glutinoso con sésamo, quizá siempre te hayas preguntado: ¿cómo se hacen bolitas de sésamo grandes, que se hinchen bien y queden huecas por dentro? La respuesta está en esta receta. Pruébala y ya nada te detendrá a la hora de preparar bolitas de sésamo. Bueno, salvo una cosa: "¡Con eso vas a engordar!"
Ingredientes
Pasos
Primero pon el azúcar en el agua tibia y remueve un rato con unos palillos hasta que el azúcar se disuelva por completo y obtengas agua azucarada.
Vierte el agua azucarada sobre la harina de arroz glutinoso.
Mezcla todo con unos palillos para que el agua y la harina de arroz glutinoso se integren bien.
A continuación amasa directamente con la mano hasta obtener una masa. Debe quedar blanda; si está un poco seca, añade algo de agua según sea necesario, pero no la hagas demasiado líquida o no mantendrá la forma. No es necesario amasarla durante mucho tiempo como una masa de pan clásica: basta con que quede bien integrada. ★ Ajusta la cantidad de agua según la situación real: el objetivo es una masa blanda. Las distintas marcas de harina de arroz glutinoso absorben el agua de forma diferente, así que adáptate en consecuencia.
Divide la masa en trocitos de unos 20 g cada uno y haz bolitas (si quieres, en este punto puedes rellenarlas con un poco de pasta de judía roja azucarada para obtener bolitas de sésamo rellenas).
Humedece ligeramente cada bolita con agua y rebózala en las semillas de sésamo hasta que la superficie quede completamente cubierta (humedecerlas ayuda a que las semillas de sésamo se adhieran bien y no se caigan con facilidad).
Ahora puedes empezar a freírlas. Calienta el aceite hasta aproximadamente un 30 % de su temperatura máxima (fuego bajo) y echa las bolitas de sésamo. Fríelas todo el tiempo a baja temperatura (esto es fundamental) y deja que se hagan poco a poco.
Cuando las bolitas de sésamo suban a la superficie, presiónalas hacia abajo con una cuchara de madera, espumadera u otro utensilio, hasta que se aplanen. Después de aplanarse, volverán poco a poco a inflarse. Sigue presionándolas con la cuchara de madera y repite este proceso varias veces (este es otro paso clave: así las bolitas de sésamo se hinchan mejor, se expanden bien y se convierten en bolitas grandes y huecas).
Continúa friendo hasta que las bolitas de sésamo se hayan hinchado bien, estén redondas y de un bonito color dorado. Sácalas del aceite, deja que escurran bien y sírvelas en un plato. Disfrútalas aún calientes: crujientes por fuera y tiernas por dentro.