Caramelos de maní y sésamo
Ingredientes
Pasos
Enjuague las semillas de sésamo sin tostar (salte este paso si está utilizando semillas de sésamo tostadas) en un colador bajo agua corriente y séquelas bien. Tuéstelos a fuego bajo en una sartén hasta que estén ligeramente dorados y luego déjelos enfriar.
Coloque los maníes crudos en una sartén y tuéstelos a fuego bajo hasta que estén cocidos. Después, déjelos enfriar.
Frote los maníes tostados entre las manos para quitar la cáscara y sople para eliminar las cáscaras sueltas.
Coloque los maníes tostados en una bolsa de plástico y aplástelos ligeramente con un rodillo hasta que cada maní se rompa en 2-3 pedazos. Esto reduce el espacio entre los maníes y el sésamo, ahorra azúcar y hace que los caramelos sean menos dulces.
Caliente una sartén y agregue el aceite vegetal, luego derrita el azúcar blanca a fuego bajo.
Cuando el jarabe se torne marrón, agregue el jugo de medio limón. Si no tiene limón, use vinagre blanco. El jugo de limón o vinagre asegura que los caramelos queden crujientes y deliciosos. Además, el jugo de limón reduce la dulzura y mejora el sabor.
Continúe removiendo a fuego medio-bajo. El jarabe formará burbujas grandes, obsérvelo con cuidado.
Cuando las burbujas sean más pequeñas y menos frecuentes, agregue los maníes y el sésamo y mezcle.
Una vez que los maníes y el sésamo estén uniformemente cubiertos con jarabe, transfiera la mezcla a un recipiente engrasado y presione hacia abajo con una espátula o una cuchara.
Deje enfriar la masa unos 10 minutos. Antes de que se enfríe por completo, córtela con un cuchillo en la forma deseada. Una vez endurecidos, los caramelos son muy crujientes y podrían romperse al cortarlos.
Guarde los caramelos cortados en un recipiente hermético. Para una presentación más bonita, puede envolverlos en papel de caramelo.