Trozos de panceta de cerdo estofados con huevos de codorniz
Esta panceta de cerdo estofada es sustanciosa sin resultar grasienta, magra pero a la vez tierna y jugosa. Combinada con pequeños y firmes huevos de codorniz, es un plato muy nutritivo. Ya sea acompañada de arroz blanco al vapor o de grandes tortas planas hechas a la sartén, el plato siempre queda limpio hasta el último bocado: ¡simplemente delicioso! En invierno nunca me canso de la panceta de cerdo estofada.
Ingredientes
Pasos
Cortar la parte blanca de la cebolleta en trozos, cortar el jengibre en láminas, limpiar la panceta de cerdo y raspar la piel; luego cortarla en trozos grandes.
Poner los huevos de codorniz en una olla con agua fría y llevar a ebullición hasta que estén completamente cocidos.
Sacar los huevos de codorniz, enfriarlos en agua fría, pelarlos y reservar.
Poner suficiente agua en la olla, añadir los trozos de panceta de cerdo, escaldar durante unos 5 minutos, luego sacarlos y enjuagarlos bien bajo agua templada.
Colocar la panceta escaldada y bien escurrida en una cazuela limpia para estofar y dorarla a fuego lento sin añadir grasa adicional.
Saltear hasta que la superficie de la carne esté ligeramente dorada y se haya soltado parte de la grasa; luego añadir la cebolleta, el jengibre, el ajo y las especias. Sofreír suavemente a fuego lento hasta que desprendan aroma.
Añadir el vino Shaoxing, luego incorporar suficiente agua caliente y agregar un poco de salsa de soja oscura para dar color.
Llevar a ebullición a fuego fuerte y retirar la espuma. Tapar y estofar a fuego medio-bajo durante unos 35 minutos.
Destapar, añadir la cantidad adecuada de sal y luego incorporar los huevos de codorniz previamente marcados con pequeños cortes.
Añadir una cucharada de azúcar blanco, subir el fuego y reducir la salsa, removiendo constantemente hasta que cada trozo de carne quede uniformemente cubierto por la salsa; retirar del fuego y servir.